El Importaculismo

 

Podemos decir sin vacilación que “el qué dirán los demás” es uno de los miedos más arraigados en las personas, a tal punto, que muchos seres humanos terminan viviendo una vida limitada por el miedo que se presenta, por el pánico que se presenta incluso ante los comentarios que puedan tener familiares, amigos e incluso desconocidos.

Mi invitación es “Vivir la vida que quieres vivir, no seguir viviendo como los demás quieren que tú vivas”. Sobre todo por algo Alejandro, pensamos que muchas de esas personas que nos critican, que nos juzgan han tenido vidas mediocres, incapaces de lograr sus sueños, auténticas vacas blancas. ¿Por qué entonces dejarnos afectar por ellos?

Mi invitación es “Vivir la vida que quieres vivir, no seguir viviendo como los demás quieren que tú vivas”.

Qué grave credibilidad merecen cuando hablan mucho pero practican poco. Esa es la invitación entonces.

Hay una palabra que yo critico mucho porque es la preferida de las vacas blancas, que es el ridículo.

Las vacas blancas piensas que todo es hacer el ridículo, entonces si tú te vistes distinto, si actúas distinto, si saltas, las gafas oscuras, todo es ridículo. Pero ¿quiénes son ellas como para ponerles atención? El ridículo para una vaca púrpura para un ser extraordinario equivale muchas veces a vencerse a sí mismo, a hacer cosas distintas, a atreverse.

La timidez no da dinero, la timidez no produce éxito; la osadía sí que los produce.

Si nosotros entonces partimos de la importancia de entender que el ridículo no existe para un ser púrpura, toda vez que en él encuentra la capacidad para vencerse. Tenemos que mandar la siguiente invitación: No tenemos una segunda invitación para vivir la vida.

Hay algunos presos del qué dirán a los que les digo ¡baila!, en la oficina, baila y yo bailo contigo, canta y yo canto, pongámonos gafas oscuras, declama, cuéntame un chiste. Y ustedes me dicen cosas como estas: “yo no bailo, yo no canto, yo no cuento chistes, yo no declamo”, sí, pero hoy lo vas a hacer, ¡hazlo! Lo hacen, ¿cómo te sentiste? “Liberado, no juzgado”.

Cuando nosotros somos capaces de ir más allá, de vivir la vida que queremos, encontramos lo siguiente; pensamos ¿“esto por qué no lo había hecho antes”?

Hay viejos de 25 y jóvenes de 75. Hay personas que me dicen “es que ya estoy muy crecidito para hacer esto o lo otro”. Defíneme la palabra crecidito, “Yo ya he hecho muchas cosas en la vida”, defíneme qué es hacer muchas cosas en la vida, todo está por hacerse.

Eso sobretodo me pasa con personas de 50, 55 años que piensan que se acercan a una expresión que abunda en la región, “no es que esa persona ya cumplió, ya cumplió”.

Yo a mis 80 años estoy seguro que voy a estar al mil, le pido a Dios que me dé esa posibilidad; espero tener más energía que preocupación por cuanto va a ser la mesada que un gobierno X o Y me mande. Pero llevémonos este mensaje hasta la tumba, el qué dirán es demasiado costoso, ya es hora de que pensemos en nosotros y ¡ojo!, el “qué dirán” no solamente es de la familia para afuera, es en la familia.

Hay jóvenes que estudian lo que les dice el papá, “estudio esta carrera porque es la que quería mi papá”. Y yo ¿qué, cómo así,  es que están fusionados, son un ente único o irán a la tumba solos? “No, pero, quería darle gusto”. Date gusto tú, brinca, baila, salta.

Mire, hay una expresión en la región que se llama “importaculismo” y se estarán preguntado, ¿importaculismo? ¿y qué es eso? Cuando tú dices sin pena, sin temor ante una vaca blanca: “¿Sabes qué? Me importa un culo lo que opines”.

Y por favor, no te vayas a poner de “Juan Diego, dijiste culo, ¡ay no, me escandalicé!”

Piensa si no es más grave escandalizarse viviendo una vida que no es la tuya. Piensa si no es más grave trabajar en un empleo que no disfrutas. Piensa si no es más tétrico seguir viviendo como quieren los demás que vivas. Eso sí que te debe escandalizar.

Piensa si no es más grave escandalizarse viviendo una vida que no es la tuya. Piensa si no es más grave trabajar en un empleo que no disfrutas. Piensa si no es más tétrico seguir viviendo como quieren los demás que vivas.

Me cansé, me mamé, me asqueé de vivir la vida que quieren los demás y no la vida que yo quiero vivir, sobretodo porque al vivirla no perjudico a nadie más. No se trata de hacer lo que me dé la gana y me llevo por delante a los demás, se trata de vivir la vida que quiero porque sé que me conviene, porque sé que estoy para grandes cosas y no perjudico a nadie.

Tiene por objeto social decir ante cualquier vaca blanca que te critique por cualquier mínimo detalle: “me importa un culo lo que pienses“. Pero mi felicidad no es negociable. Y que se remuevan las estructuras de este edificio, que si es preciso se caiga este edificio; pero ante todo, vine a ser feliz y no voy a seguir viviendo la vida que los demás me imponen; ni mi mamá, ni mi esposo, ni mi esposa, ni mi novio, ni mi novia. No tengo una segunda oportunidad para ser feliz. Y ante todo, por egoísta que suene, tengo que pensar en mí.

A mucho ser con un gen púrpura, a muchas personas con el potencial de ser diamantes, quedarse ahí, chiquitos, opacados, como carbón por miedo al “qué dirán”; qué dirá mi mamá, qué dirá mi esposa, qué dirá la sociedad, qué pensarán de mí.

Ya sabes entonces la invitación, quiero ser reiterativo en ello, ante muchas críticas, ante muchos improperios, tú solamente piensa “Me importa un culo”.

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2017-04-11T04:06:52+00:00

About the Author:

Alejandro es Consultor y Emprendedor en Transformación Digital con más de 20 años de experiencia en entornos multinacionales, trabajando para las mayores firmas de Software, Infraestructura, Digital Signage, Consultoría IT y Gestión de Proyectos internacionales.